Mi intención era escribir un post valorando la amistad, debido a que este puente he recibido visitas y he podido compartir un gran momento con mis dos mejores amigos que hacia tiempo que no podía reunir debido a que uno de ellos se ha ido a vivir a Santiago de Compostela.
Pero he leído un comentario en un blog y me ha cambiado totalmente el humor, la inspiración y las ganas de ser neutra y pasar de largo.
Debido a que no puedo expresar libremente lo que pienso en ese blog, más que nada por que no es el mío y no quiero causar problemas, utilizo mí propio espacio y así, con todo mi derecho, dejo plasmado lo que realmente quiero decir.
Esto va dirigido tanto a esta persona en concreto (y su acompañante) como a aquellos que se sientan aludidos o personalmente sepan por donde van los tiros, que alguno hay por ahí que también debería reflexionar o al menos aprender a hacer las cosas y no seguir cagandola.
El motivo de discusión es la llamada “Fidelidad”. Aquella cosa, que para algunos es extraña o simplemente la ignoran. Intentaré ser concisa y no hacer de esto algo interminable, aunque es muy complicado resumir un tema que se convierte en la historia sin fin.
La fidelidad, para mi, es algo FUNDAMENTAL en una relación, considero que si una pareja pone los ojos (y el corazón) en otra persona, durante X tiempo, demuestra que algo esta fallando. Una persona que es infiel, rompe totalmente la confianza y el equilibrio que puede llegar a existir en la relación. Yo en lo personal, es algo que no perdono, o tal vez “perdono” pero no olvido, que al caso es lo mismo. A pesar de que reconozco que cometí un gravísimo error al involucrarme como tercera en discordia en una relación e hice el papel de “la otra” cuando a mi ya me lo habían hecho y lo pase durante mucho tiempo bastante mal (llegando a extremos que ahora mismo no quiero recordar).
Y no se imaginan cuanto me arrepiento de haber formado parte de aquel juego en el que al final, y como siempre, termine comiéndome el marrón mientras que los demás comían perdices. Pero bueno, es allí cuando entra la doble moral en la que uno condena algo y luego, por cuestiones del destino, las terminas haciendo. Un error, que puedo asegurar, no pienso volver a cometer.
Lo que me molesta realmente es que existan personas que se valgan de “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” para justificar un engaño o un desliz. Me cabrea que la gente no sepa asumir que la culpa no recae en una sola persona.
Por que las relaciones son muy complejas, y sí, es difícil mantener una relación viva día a día, eso requiere mucho esfuerzo, y ese esfuerzo tiene que venir de las DOS partes. No puedes pretender cargar tu solo con una relación de dos. Porque las cosas se cuidan día a día, no tienes que esperar a que tu novio te ponga los cuernos para saber que le quieres para toda la vida.
Hay mucha gente que dice que es muy difícil ser fiel; yo soy de las que piensa que antes de serle infiel a alguien que se supone que quieres, es preferible dejarlo y una vez que no tengas compromisos hagas con tu vida lo que te de la gana sin dañar la vida de la otra persona. Por que no hay nada más desagradable que saber que te han estado tomando el pelo durante X cantidad de tiempo. Creo que ser fiel es algo que va ligado al amor y al respeto que le tengas a la otra persona. Y al valor que le des a la relación. Yo me considero una persona fiel, y hay personas que pueden dar veracidad de ello; y por eso no tolero estas historias de “Te quiero pero me lie con otra, te juro que no volverá a pasar”. Una vez que la confianza se rompe, ya no hay nada que hacer.
A mi me engañan una vez, y con eso es suficiente para, en mi vida, eliminar a esa persona. Pues no tolero que me hagan daño (lo toleré durante demasiado tiempo) y no veo justo hacérselo a alguien que quiero. Pero bueno, hay gran cantidad de gente que no piensa igual…
Seamos honestos con aquel que nos acompaña durante el día a día, pero sobretodo seamos sinceros con nosotros mismos. No hay nada más patético que la mentira, sobretodo cuando es descubierta de la manera más absurda. Y si vais a mentir, al menos hacedlo bien. Como dice Pastora en la versión que ha hecho en la canción de Aterciopelados “Bolera Falaz”: no me engañes, mentir tiene su ciencia…
Porque por mucho que me digas que hay momentos en la vida en que un hecho te abre los ojos y te hace cambiar, no me lo creo. Los humanos no cambiamos, nos adaptamos al otro e intentamos hacerle feliz a costa de dejar de lado nuestra propia identidad. Porque no soy partidaria de hacer cambiar a nadie ni moldear a la pareja, pues no funciona. Somos como somos, y la esencia, por mucho cambio externo que hagamos, sigue siendo la misma.
A lo mejor me equivoco, y es posible que las personas lleguen a cambiar. Pero yo no le llamaría cambio, le llamaría aprendizaje. ¿Por qué? Porque hay personas que cometen errores, y cuando se dan cuenta se arrepienten, piden perdón, aprenden de ello e intentan hacer mejor las cosas. Eso sí es posible, el aprendizaje de nuestras equivocaciones. Pero en el tema de la fidelidad, ese aprendizaje lo veo tan complicado. Debe de ser que yo, he perdido toda creencia en las buenas intenciones. Es posible que sea tan hermética en el tema de la mentira que no sepa ver que hay cosas que pueden llegar a suceder.
Hay casos en los que las personas toman el “riesgo” de buscar nuevos horizontes y al final no terminan de dar el paso y prefieren esconderse detrás de la infidelidad. Falta valor, seguridad, ganas, y amor propio para enfrentarse e intentar algo nuevo. Porque no hay nada más cierto que “más vale malo conocido que bueno por conocer”…
Pero la cuestión sigue siendo la misma, el respeto al otro (y a nosotros mismos) va por encima de cualquier cosa. Si se supone que quieres a alguien no esperes a que suceda ese hecho “traumático” que te cambie la vida y te haga abrir los ojos, para darte cuenta de lo que tienes y valorarlo. Las cosas no se valoran de un día para otro, se valoran siempre, día a día.

